El experimento que deja en ridículo a Donald Trump!

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Como recordarás hace poco tiempo, el candidato o mejor dicho ex candidato a la presidencia Donald Trump hizo una serie de declaraciones, racistas acerca de los inmigrantes de origen latino. Específicamente los mexicanos que llegan ilegalmente a Estados Unidos en busca del famoso sueño americano. Declaró que ellos implican un daño a la economía, finanzas, sociedad y política de ese país; recalcando que deben volver a su país. En sus propias palabras, los calificó de violadores, criminales y narcotraficantes.

 

El día en que el multimillonario Donald Trump decidió lanzar su pre-candidatura a la Casa Blanca, realizó un comentario que ha indignado a muchos: Cuando México envía su gente, no envía a los mejores.

Envía gente que tiene muchos problemas […] traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas.
Desde cadenas internacionales que han roto lazos comerciales con Donald Trump, hasta ser considerado uno de los hombres más odiados del país, la indignación por las palabras del magnate no se hicieron esperar. Como olvidar cartas como esta de una chica que toco el corazón de varios al responderle a Donald Trump Querido Señor Donald Trump,
Me gustaría tomar un minuto para presentarle a mi padre, Raúl Almanza. Como tan elocuentemente opina, él es uno de los muchos que México “envía” a este país.
Ayer cumplí 28 años y fui bendecida con la oportunidad de compartir mi día especial con mi padre ya que era el Día del Padre también. De hecho, ayer no se trataba de mí del todo… Era acerca de él. Déjeme decirle por qué.
Hace como 30 años atrás, México “envió” a mi padre a Estados Unidos, o al “Norte”, como le llamamos. No es secreto que él llegó aquí indocumentado, desautorizado o “ilegal”. Trabajó muy duro en el campo, viajando de estado a estado para encontrar un trabajo. Ayudó a mantener a sus padres y 9 hermanos que estaban en casa. Y cuando yo nací, él ya no era solo un hijo, hermano, proveedor o trabajador inmigrante. Finalmente él se ganó el título de padre.

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O como el experimento que dejó en ridículo a Donald Trump, un inmigrante se paró en público con un atuendo de prisión y se avergonzó a sí mismo etiquetándose como un criminal y violador. Pero el hombre invitaba a “conocer a un inmigrante”. Pensarás que la gente quería cambiarse de calle o darle la espalda, pero te sorprenderás al ver lo que realmente sucedió.
Independientemente del lugar o país que seamos, todos merecemos ser tratados como seres humanos sin importar nuestros orígenes. Las personas se definen por sus acciones y corazones, no por sus orígenes.

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